Cruelmente, esta necesidad de confesar mis sentimientos me oprime el alma, mi corazon casi deja de latir ante el peso de mis lagrimas guardadas. Presionan mi pecho, impiden mi respiracion. Cuanto duele recordar aquel dia que dijiste "te amo"... cuando duele haberlo respondido, cuanto duele haberte prometido algo imposible, cuando duele haberme rendido ante tus cariños, haber dejado de aclarar que lo que yo doy no es amor, es fantasia. Y mas me duele el dia en que descubri que no era yo lo que tu deseabas, solo fui quien te acepto.
Duele tanto ser yo y no ser quien quieres, sin embargo pesa mas mi orgullo.
Y sigues doliendo aqui en mi pecho. Como una estaca que nadie ha podido sacar. Cada ves que me acerco a ti siento tu desprecio, y a pesar de ello no dudo al momento de reincidir...
Crei que esta inmadura obsesion se habia esfumado, pero al notar tu presencia hay algo en mi que se activa, como una trampa. Una trampa que cubre mi corazon, y que al pensar en ti se activa, liberando miles de agujas que se clavan en el. ...
miércoles, 16 de mayo de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario